Por Yanosik Toré Agete
Cuando parecía que había llegado el momento esperado por los apasionados al béisbol en Ciego de Ávila, los Tigres avileños disminuyeron su ritmo de ataque ante un Villa Clara muy disminuido, pero lo suficientemente combativo para tronchar la ilusión de la barra piñera.
La falta de aplomo en los momentos cruciales se hizo evidente en los felinos de Roger Machado, quienes fallaron constantemente desde el cajón de bateo en momentos claves con lanzamientos malos, muchas veces repetidos, denotando, más que una mala selección, como muchos dicen, presión psicológica ante sus adversarios.
Esto lo afirmo porque no es posible que un equipo líder de bateo en la etapa clasificatoria con más de 300 de average colectivo, y capaz venir de abajo para vencer en tres de los cuatro partidos en el inicio de la postemporada, no tenga una buena selección de la zona de conexión.
Como también es difícil entender que bateadores integrantes de diferentes preselecciones nacionales puedan ser dominados en momentos decisivos por lanzadores de muy poca experiencia en este nivel y escasos resultados competitivos, al punto de que la llamada tanda fuerte (1-6) sólo trajo hacia el home play a tres compañeros y pisaron la goma en cuatro oportunidades, en 79 veces al bate, durante los tres primeros choques. Sólo en el cuarto juego fueron capaces de rendir a su altura, pero en el kilométrico quinto partido volvieron a bajar la guardia y produjeron una solitaria anotación en 20 oportunidades. A todo esto súmele que dejaron los ángulos congestionados siete veces, siempre en choques que a la postre perdieron.
Pienso que el pitcheo no fue el principal responsable de la debacle, como tampoco su manejo por parte de la dirección del equipo.
El trabajo del colectivo técnico creo que fue demasiado conservador en cuanto a cambios en su alineación, sobre todo a partir del tercer juego, cuando era eminente cambiar de orden al bate a Yordanis Pérez con Yorbis Borroto, así como a Adonis García, quien se mostró ansioso y desconcentrado en el rectángulo ofensivo como tercer bate.
Lo cierto es que mucho trabajo le dará a éstos y los futuros Tigres avileños rescatar la confianza de una de las aficiones más apasionadas del país, por lo menos en que podrán alcanzar el trofeo del pasatiempo nacional.
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