Adiós al reinado

La derrota en el play off final de la LSB 2010 privó a los avileños de pasar a la historia como el único equipo capaz de ganar seis títulos consecutivos en el deporte revolucionario cubano

Por Roddy Romo Seguí

Toda historia en la vida tiene que tener un fin. Para los Búfalos de Ciego de Ávila, el fracaso en la final de la Liga Superior de Baloncesto (LSB) 2010, frente a Capitalinos, ha significado la despedida a un lustro lleno de éxitos, acompañados por un número alto de sentimientos capaces solo de ser percibidos por un campeón.

En los tabloncillos de la Mayor de las Antillas, los piñeros lograron llevar a las gradas la esencia de un pasatiempo que les permitió resplandecer las vitrinas de la Federación Avileña no solo gracias a la consecución de cinco Ligas, sino además con las coronas de la Olimpiada del Deporte Cubano en 2006 y 2008.

La temporada 2009-2010 parecía perfecta para seguir soñando. El reto de convertirse en el primer equipo en ganar seis pergaminos de manera consecutiva era el principal objetivo de los discípulos dirigidos por el técnico Omar García, incluso, aún con las ausencias de años anteriores y el rendimiento físico de algunos atletas.

El Torneo Nacional de Ascenso no supuso un contratiempo en las ilusiones de los Búfalos, que avanzaron al máximo evento de la disciplina en la isla como segundos de la Zona Central, con 12 triunfos en 15 desafíos, solo superados por Camagüey (14-1).

Luego de encabezar junto a Capitalinos la clasificación de la LSB 2010, ambos igualados con 22 sonrisas y seis descalabros, fue precisamente ante los agramontinos, en semifinales, donde los piñeros mostraron su grandeza de campeones, al remontar una desventaja de dos juegos en el play off, que recordó las espectaculares victorias de lides precedentes.

No obstante, contra los giraldillos la historia cambiaría. El desgate sufrido versus los tinajoneros acabó por mermar la poca fuerza atlética de un plantel que debió apelar más al corazón para intentar ganar una batalla difícil, sobre todo en un deporte en el cual las acciones rápidas suelen ser determinantes.

Un indicador preciso de la extenuación soportada por los avileños se vio reflejado en los tiros libres, principalmente en el cuarto compromiso de la final, donde fallaron 22 veces desde la “línea de los suspiros”, ocho de ellas en las últimas nueve oportunidades, en particular figuras llamadas a definir los partidos.

Otro dato de interés resultó que en los cuatro reveses frente a los de la capital cubana, Ciego de Ávila perdió la superioridad en el último cuarto producto al maltratado físico, provocando deficiencias en la zaga, mala organización e intentos desesperados por matar un encuentro que bien se pudo ganar con la cabeza.

Sin embargo, a pesar del traspié, no puede catalogarse de debacle la derrota ante Capitalinos, un equipo que consiguió sacar provecho de las debilidades del contrario, impuso su fuerza física y supo rotar muy bien a los jugadores de la banca para agenciarse una gloria que le era esquiva desde 1998.

Justo al principio de la competencia los Búfalos debieron sortear varias dificultades que terminarían por marcar las diferencias. Los problemas en la espalda de Michael Guerra, los cuales le impidió estar al cien por ciento de sus posibilidades, así como la sinovitis crónica padecida por Joan Luis el Papa Haití en su rodilla izquierda, se sintieron profundamente en la plantilla, privándoles de contar en plenitud con dos bazas primordiales.

A partir de ese instante, el peso de juego pasó a recaer en su capitán Yudnier Chíchiri Pérez, un jugador muy parejo tanto en el ataque como en la defensa, buen tirador de tres y letal en los contragolpes, además de Vanier Reyes, atleta de gran potencia bajo las tablas y uno de los mejores desempeños en la discusión del título.

Con Guerra en el banquillo, Yasser Rodríguez debió asumir de pleno la organización del conjunto, en una campaña donde vio elevar su nivel, prominente desde el perímetro y certero en el aspecto defensivo; mientras, el joven pívot Enrique Ramos (19 años) se erigía en uno de los grandes talentos del baloncesto cubano.

Asimismo, el refuerzo villaclareño Andy Boffil, quien había tenido problemas en gran parte del campeonato, logró cambiar su desempeño y aportar al club en la post-temporada, lo mismo que el espirituano Alexei Mestre, excelente en el manejo del balón, y el defensa atacador William Granda, el cual mereció contar con más minutos.

Papel importante en los cambios jugaron los delanteros fuertes Ray Luis Vera y Ricardo Oviedo, el centro Reinaldo Pausa, los defensas organizadores Davisley Granados y Yosbany Hernández, y el atacante Elmis Reyes, quienes intentaron cumplir a toda costa su rol sobre la cancha.

Más allá del tropiezo, el reconocimiento al elenco por su entrega. Vale mucho el hecho de mantener una ilusión durante tanto tiempo, de creer, y, en especial, de intentarlo hasta el final. Ahora, habrá que buscar nuevos horizontes, devolver al basket avileño la frescura del pasado, y regresar por otro reinado.  

Ligas AÑOS Campeón
I 1993 Orientales
II 1994 Capitalinos
III 1995 Capitalinos
IV 1996 Capitalinos
V 1997 Capitalinos
VI 1998 Capitalinos
VII 1999 Orientales
VIII 2000 Orientales
IX 2001 Centrales
X 2002 Centrales
XI 2003 Centrales
XII 2004 – 2005 Ciego de Ávila
XIII 2005 – 2006 Ciego de Ávila
XIV 2006 – 2007 Ciego de Ávila
XV 2007 – 2008 Ciego de Ávila
XVI 2008 – 2009 Ciego de Ávila
XVII 2009 – 2010 Capitalinos
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: