Instinto de goleador

Apenas con 22 años, Keko Fernández se ha convertido en una de las principales referencias ofensivas del fútbol cubano

Por Roddy Romo Seguí

Balón en profundidad, el atacante detiene el esférico, dribla a un rival, hace un recorte y le pega fuerte, raso, para que la pelota se cuele veloz en la meta contraria. Así de simple definen los partidos los grandes jugadores, mientras despiertan en las gradas disímiles sentimientos: alegría, tristeza, etcétera.

El moronense Sánder Keko Fernández (19 de julio de 1987) es un ejemplo de ese modelo de atleta. A sus 22 años, se convirtió en el futbolista cubano con más proyección en la recién finalizada temporada 2009-2010, tras liderar la tabla final de goleadores, con 29, por delante de otras figuras consagradas.

No obstante, al igual que muchos criollos de la isla, su pasión no inició en una cancha de fútbol, sino en los diamantes de béisbol. Pero, el consejo de los amigos del barrio le embulló a inclinarse por el deporte de las multidades, a pesar de alternar la práctica de ambos por un largo período.

La entrada en la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) Marina Samuel Noble fue la que delimitó su futuro. De la mano del profesor Julián González, Keko Fernández comenzó a crecer como deportista, un trayecto que le valdría para destacar en las filas juveniles y, posteriormente, en la Primera División.

“El trabajo con Julián marcó mi carrera. Me enseñó habilidades futbolísticas, los planteamientos técnicos-tácticos sobre los terrenos de juego, perfeccioné el aspecto físico…Lo que soy como atleta se lo debo a él”.

– El salto entre una campaña y otra ha sido significativo ¿cuáles fueron las claves?

“El pasado año no entrené en perfectas condiciones porque estaba en el Servicio Militar, me sentía flojo físicamente y las cosas no salieron bien, apenas jugaba 60 ó 70 minutos, luego el director me sacaba del campo. Merecía más tiempo, aunque las decisiones del banquillo no se discuten.
 
“Esta Liga ha sido diferente. Tener la oportunidad de estar bajo las órdenes de Raúl González Triana, el mejor entrenador de Cuba en la actualidad, me permitió ganar en diferentes aspectos, lo cual se vio reflejado en los resultados”.

– Pese a contar con la misma plantilla de la lid anterior, donde ocuparon el lugar 12, Ciego de Ávila obtuvo su cuarto título de la historia ofreciendo un fútbol excepcional, ¿qué cambió? 

“En el equipo fue primordial el compañerismo y la disciplina. Resultaron las claves fundamentales del triunfo. Todos saltábamos a la grama con la convicción de que debíamos dar sobre el césped lo mejor de sí. No había diferencias entre unos y otros, esa igualdad nos valió luchar a la par por la consecución de la corona”.

– En la Liga 2009-2010 hubo dos momentos difíciles, dos traspiés seguidos en el inicio y la derrota frente a Santiago de Cuba durante los cuartos de final. ¿Cómo lo sintió el vestuario?

“Tras los fracasos en las primeras jornadas el mister nos dijo que levantáramos la cabeza. Nos prometió que las cosas saldrían bien en el futuro y a partir de ese momento encadenamos 19 partidos sin perder. En los play off nos tocó responder a nosotros ante tal situación, dimos la cara y salimos convencidos de poder dar vuelta al marcador. La mentalidad positiva influyó bastante”.

– ¿Qué significa González Triana en tu éxito?

“Un excelente profesor. Ha ayudado mucho a mi hermano Reysánder y a Alain Cervantes, y sus recomendaciones para mí fueron esenciales. Antes de empezar el campeonato me dijo que me preparara y pusiera interés, que esta sería mi campaña, y no se equivocó”.

– ¿Delantero o carrilero?

“Yo deseo salir jugando desde atrás. Como punta no tengo la paciencia para estar estático en el mismo lugar, me gusta estar en constante movimiento. Siempre salto al campo con la idea de ayudar al club, por eso, sino marco gol y tengo la oportunidad de dar el pase final me siento realizado”.

– ¿Cuál ha sido el peor momento como futbolista?

“En mi segundo curso de juvenil terminé sub-líder de los goleadores, en un certamen donde tres compañeros estaban en el plantel nacional y yo debí echarme prácticamente el peso del conjunto. Al final fui convocado al seleccionado, pero nunca me llevaron. Fue una gran decepción, incluso decidí  dejar la escuela y el deporte. Gracias a mis progenitores que me alentaron seguí adelante”.

– ¿Quiénes han tenido más peso en tu carrera?

“Las personas del barrio, que siempre van con carteles a apoyarnos a la cancha. A Yanet (hemana), a mis padres Mayra y Reynaldo; este último nos pidió, desde la cama del hospital en la cual se encontraba tras darle un infarto, que fuésemos a jugar fútbol. También a las reflexiones de mis entrenadores, en especial a Remberto Piedra, que fue un magnífico delantero y aprendí mucho de él”.

– Con esta actuación las puertas de la selección están abiertas.

“Me siento apto para integrar las filas del equipo Cuba. Tengo ilusión por vestir la camiseta nacional y ayudar a mi país a escalar posiciones en la arena internacional, además, por qué no, ganar un trofeo en el área, lo cual considero el sueño del futbolista cubano”.

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