El arte de lanzar: un camino a la victoria

Por Roddy Romo Seguí

Mora fue imprescindible en el éxito de Bolivia

El pitcheo en el béisbol representa una tercera parte de las posibilidades de un equipo para conseguir el triunfo. La batalla entre los pensamientos de un lanzador y su repertorio por evitar las intenciones del hombre separado a tan solo 60 pies suele ser el elemento de mayor importancia en este legendario deporte.

En la pelota actual, el staff  de lanzadores supone una entrada tan esencial a la hora de trazar metas y obtener un pase a la gloria, que cada pitcher ha debido especializarse en su trabajo: abridor, relevistas largos, intermedios o cerradores, con vistas a formar un grupo exitoso.

Lamentablemente, en Cuba esta labor se ha visto superado por la ofensiva en los últimos tiempos, a tal punto de manejarse números que en muy pocas de las mejores ligas del mundo se registran. La pasada Serie Nacional el bateo dominó el duelo con average de 297, al tiempo que el pitcheo generaba un pésimo promedio de 5.08 limpias por juego.

Sin embargo, los cambios externos producidos constantemente en los propios eventos (nuevos modelos de bates y pelotas) han influido en la eficacia de los atletas, así mismo la calidad de los torneos, que en ocasiones tienden engañar sobre determinado resultado estadístico.

Más allá de cualquier esquema perfeccionista, un ejemplo fidedigno de lo que puede lograr un buen cuerpo de tiradores quedó patente en el Campeonato Provincial de Béisbol , donde Bolivia se impuso de manera convincente, tras dominar de principio a fin la etapa clasificatoria, además de las semifinales contra Chambas y la final versus Ciego de Ávila.

Los bolivianos, con 29 victorias en 36 partidos durante la fase preliminar, lanzaron para un excelente 1,54 carreras limpias (PCL), mientras solo permitían a sus rivales batear un discreto 202 de average, factor esencial en la consecución de su sexto título en la historia de estas lides.

Resultó tal el dominio de los cunagüeros desde el montículo, que cinco de los primeros siete pitchers en el coeficiente JAS vistieron la franela del campeón, entre tanto, solo el chambero Dachel Duquesne (cuarto) y el pinero Luis Armas (quinto) pudieron colarse en el grupo de avanzada.  

En el orden individual, sobresalieron por los titulares provinciales el joven Lázaro Prieto, quien archivó cinco éxitos sin la sombra de un revés en igual número de aperturas, y formidable 1.62 PCL, Inoley Fraga (5-1, 0.90, líder en este último apartado) y Armando Estrada (5-1, 1.37).

Pero, si algo vale en el arte de lanzar es la experiencia, y el mentor Mario Arrieta Díaz dispuso de dos cartas esenciales para guiar a su tropa a la corona, en los brazos de los experimentados José Antonio Barroso, dueño de cinco sonrisas, dos descalabros y 1.86 PCL, y Alien Mora (2-0, 1.49).

Otro mentor que depositó sus esperanzas alentado en la actuación de sus muchachos en el box fue el chambero Herme Alemán Torrecilla, clasificado en el cuarto puesto a los play off, quienes alcanzaron un excelente 2.10 PCL, para escoltar a los monarcas en este sector.

El zurdo Yordanis Lara fue una de las principales figuras de Chambas, al concluir con balance de seis ganados, dos perdidos y 1.36 PCL, acompañado por el mencionado Duquesne (5-1, 1.02).

En líneas generales otras figuras descollaron en esta faena durante el Campeonato Provincial en Ciego de Ávila, entre ellas el pinero Luis Armas, primero en victorias con siete, y registro de 1.71 PCL.

No obstante, si el trabajo monticular se dice que representa el 75 por ciento del triunfo, para lograr el éxito definitivo se precisa también de la otra parte, y de ello adolecen muchos elencos.

Casos como el de Florencia, quinto en la tabla de posiciones y los terceros mejores en pitcheo (2.61), y Baraguá (2.73 PCL), último de la clasificación con apenas ocho sonrisas en 36 desafíos, demuestran la necesidad de adquirir un equilibrio entre cada departamento.

La cara opuesta de la moneda la mostraron Ciego de Ávila y Morón. Los avileños resultaron el tercer equipo con peor promedio de limpias (3,40) en el evento, y aún así discutieron la corona a los bolivianos, mientras los del Gallo, con 3.27 PCL, apenas perdieron nueve choques en la ronda regular. Por supuesto, eso es otra historia para tratar.

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