XIV Copa Mundial de Fútbol: Italia 1990

Por Roddy Romo Seguí

futbol-italia90La Copa del Mundo regresaría a Italia 56 años después de que Benito Mussolini utilizara en provecho propio el éxito del Mundial de 1934, disputado en tierras italianas. En esta ocasión, lo que más preocupaba a los organizadores era el comportamiento de los hooligans británicos, considerados como muy violentos por sus deplorables actuaciones en diferentes escenarios europeos. En general, el Mundial de Italia no dejó deportivamente demasiados recuerdos.

En la primera fase, Camerún destacó en el grupo B al vencer en la inauguración al campeón de cuatro años atrás, lo cual demostraría en el transcurso del torneo que no era obra de la casualidad. Argentina tuvo que acceder a los octavos de final entre los mejores terceros, por detrás de los africanos y rumanos.

Otra de las grandes sorpresas fue la Costa Rica de Bora Milutinovic. Los ticos avanzaron a la segunda vuelta en su debut mundialista gracias a triunfos sobre Suecia (2-1) y Escocia (1-0), sólo superados por un Brasil de Sebastiao Lazaroni, que intentó cambiar la historia del fútbol carioca al utilizar un sistema defensivo que no daría frutos.

Por el grupo A, los anfitriones consiguieron pasar sin apuros la primera ronda, al ganar en sus tres compromisos, mientras eran acompañados por el plantel de Checoslovaquia.

Otro de los que admiró con su fútbol de toque fue la Colombia de Francisco “Pacho” Maturana. Un gol de Freddy Rincón a pase de Carlos Valderrama, en el descuento, permitió la igualada (1-1) frente a la República Federal de Alemania y, a su vez, la clasificación de los cafeteros como terceros de un grupo donde avanzaron además teutones y yugoslavos.

España, Bélgica y Uruguay avanzaron por el E, mientras Inglaterra, Irlanda y Holanda lo hacían en la poule F, un grupo donde se registraron cinco empates en seis de los enfrentamientos.

En los octavos de final, Camerún siguió adelante al aprovechar Roger Milla un error garrafal del guardameta René Higuita, para despachar (2-1) en la prórroga a Colombia. Checoslovaquia goleó (4-1) a Costa Rica; mientras un pase de Maradona bien ejecutado por Claudio Caniggia le dio el triunfo a Argentina (1-0) sobre Brasil.

Por su parte, Alemania dejaba fuera a la Holanda de Van Basten, Koeman y Gullit, campeona de Europa, tras aventajarla (2-1); Irlanda superó a Rumania desde la pena máxima; Italia dejó fuera a Uruguay (2-0), Yugoslavia eliminó (2-1) a España, e Inglaterra, gracias a un gol de David Platt en el último minuto de la prórroga, se clasificó frente a Bélgica.

En cuartos, las atajadas del guardameta argentino Sergio Goycoechea dieron el pase a semifinales a la albiceleste sobre Yugoslavia, mientras los de casa, con gol de Schillaci, derrotaron (1-0) a Irlanda, y la República Federal de Alemania vencía (1-0) a Checoslovaquia.

Por último, los llamados “leones indomables” le hicieron pasar un gran susto a los inventores del más universal de los deportes. Dos goles de Lineker remontaron el marcador para el definitivo (3-2).

En las semifinales, ambos duelos serían entre campeones del Mundo, y los dos concluirían con empate a uno tras 120 minutos de juego. Goycoechea volvió a ser el héroe de los argentinos al detener los disparos de los italianos Donadoni y Serena; entre tanto, Ilgner daba el avance a la final a los alemanes, al parar el envío de Parche, para que posteriormente Waddle le pegara al balón fuera.

Era la primera ocasión en que se repetiría una final de Copa del Mundo. Cuatro años antes había ganado Argentina. A su vez, Alemania llegaba a la discusión del título por cuarta vez consecutiva.

El 8 de julio de 1990, el estadio Olímpico de Roma se vistió de gala para acoger la gran final. Un penalti dudoso del defensa Roberto Sensini sobre el delantero alemán Rudi Völler, pitado por el colegiado mexicano Edgardo Codesal, a falta de cinco minutos para el final, fue cobrado magistralmente por Andreas Brehme para la victoria (1-0) de los teutones. Alemania era campeona del mundo otra vez.

POSICIÓN DE LOS CUATRO FINALISTAS

R.F. Alemania (Campeón), Argentina (Segundo), Italia (Tercero), Inglaterra (Cuarto).

Líder goleador: Salvatore Schilaci (Italia, 6)

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VIII Copa Mundial de Fútbol: Inglaterra 1966

Por Roddy Romo Seguí

logo66Inglaterra, la cuna del fútbol, fue elegida como sede para albergar la Octava Copa Mundial de Fútbol, una edición que se vería mancillada por irregularidades arbitrales, las cuales suscitaron airadas quejas de todas las selecciones sudamericanas, como Argentina y Uruguay, especialmente perjudicadas en la fase de cuartos de final.

El torneo, que dio comienzo el 11 de julio marcado por la dureza general, vio clasificarse a la siguiente fase a unos anfitriones que, a pesar de igualar a cero en su primer compromiso ante Uruguay, vencieron posteriormente a México y Francia con idéntico marcador de (2-0). Por su parte, los uruguayos tomaron su pasaporte después de vencer a los galos e igualar con los aztecas.

Por el grupo 2, la República Federal de Alemania y Argentina pasaron la fase inicial sin ningún tipo de dificultades, mientras en el 3, la mejor Portugal de todos los tiempos se hacía con el liderato de su grupo, tras vencer a Hungría (3-1), Bulgaria (3-0) y Brasil (3- 1).

El camino para los vigentes campeones era muy difícil. Si bien Pelé era víctima de dureza por parte de sus rivales, el Brasil de 1966 estaba muy lejos de ser el del Suecia ´58 o Chile ´62.  Después de derrotar con muchos problemas a los búlgaros, cayeron con idéntico marcador ante lusitanos y húngaros, dándole la clasificación a estos últimos.

Otro de los que ganó todos los encuentros de la primera fase fue la URSS, en un grupo 4 donde la gran sorpresa la protagonizó Corea del Norte al dejar fuera a los italianos, gracias al gol de Pak Doo Ik, a los 41 minutos de juego, que selló la victoria asiática por (1-0).

Para los cuartos de final el arbitraje se tomó todo el protagonismo. En Wembley, el bochornoso espectáculo del colegiado alemán Kreitten supuso el triunfo británico  contra Argentina. Mientras, en el Alemania – Uruguay, el inglés Finney no vio como Schnellinger detuvo con la mano un remate de Roche cuando Tilkowski ya estaba batido; minutos más tarde llegaron las expulsiones de jugadores uruguayos y con ello el festival germano.

En los otros encuentros, la URSS venció (2-1) a Hungría, en tanto Portugal logró acabar con la ilusión de los coreanos, que ante la mirada atónita de todos llegaron a poner el marcador a su favor (3-0) antes de cumplirse la primera media hora de juego. No obstante, los lusitanos no incurrieron en el mismo pecado de soberbia que Italia y con cuatro goles de su gran estrella, Eusebio, y uno de José Augusto, dieron la vuelta al partido clasificándose a semifinales.

Ya en el pase a la final los portugueses encontraron a un fuerte obstáculo en su camino en los anfitriones, con los cuales cayeron (2-1), mientras los alemanes derrotaban a la URSS con idéntico resultado.

El  sábado 30 de julio de 1966 cerca de 85 mil personas abarrotaron Wembley para presenciar la disputa del título. Haller adelantó a los teutones a los 12 minutos, pero seis más tarde George Hurst igualaba para los de casa.

En el 78, parecía que el tanto de Peters daría el triunfo definitivo a los ingleses, sin embargo, el talento de Beckenbauer sirvió para darle el pase preciso a Weber y forzar la prórroga.

Iniciado el tiempo extra, los ingleses mostraron mejor condición física y comenzaron a sentirse en el césped.  Hurst pegó un duro disparo que dio en el larguero y boto en la línea. Ante la reclamación de los ingleses, el colegiado suizo Dienst consultó al juez de línea, el soviético Bakhramov, quién vio con toda claridad lo que nadie pudo demostrar más tarde, ni siquiera con imágenes de televisión. 

El “gol fantasma” aplastó a Alemania.  A punto de darse el pitazo final, Hurst volvió a marcar para Inglaterra convirtiéndose en el máximo goleador de una final.  Los inventores del deporte más grande del mundo ya tenían su título. 

POSICIÓN DE LOS CUATRO FINALISTAS

Inglaterra (Campeón), R. F. Alemania (Segundo), Portugal (Tercero), URSS (Cuarto).           

Líder goleador: Eusebio Da Silva  (Portugal, 9)

VII Copa Mundial de Fútbol: Chile 1962

Por Roddy Romo Seguí

logo62Por tercera ocasión un país de América servía de sede para una fase final de una Copa del Mundo.  Dieciséis selecciones divididas en cuatro grupos serían las encargadas de dirimir el Séptimo Campeonato Mundial de Fútbol.

La URSS y Yugoslavia pasaron sin muchos problemas su grupo clasificatorio, lo mismo que la República Federal de Alemania y Chile por el grupo 2, en el que fue eliminado Italia al perder (0-2) ante los anfitriones.

El grupo 3 fue dominado por los vigentes campeones con triunfos ante México y España, y una igualada a cero frente a los checos, partido que le daría la clasificación a estos últimos y en el cual solo destacó la lesión sufrida por Pelé que le impediría jugar el resto del Campeonato.

Por la zona 4, Hungría avanzó con victorias (2-1) contra Inglaterra y (6-1) ante Bulgaria, mientras a los ingleses sólo le bastó su victoria frente a los argentinos para clasificarse por encima de estos, gracias a la diferencia de goles a favor y en contra (sistema de desempate que se inauguró precisamente en este Mundial).

En cuartos de final, Chile derrotó a la URSS con dos errores clamorosos de uno de los mejores porteros de la historia del fútbol, Lev Yashin, que aprovechó el goleador chileno Leonel Sánchez para sentenciar el encuentro. 

Por su parte, Brasil venció a Inglaterra con la aparición del gran jugador que marcaría la diferencia con su personalidad ante la ausencia de Pelé, Manoel Francisco Dos Santos “Garrincha”, quién frente a los ingleses marcaría par de goles y le daría otro en una brillantísima jugada a Vavá  para el definitivo (3-1).

Los dos restantes encuentros sólo sirvieron para mostrar el pobre juego que hasta aquel momento marcaba el tono general del campeonato, tras seguir fielmente la pauta del fútbol físico y agresivo implantado por los onces europeos. Yugoslavia y Checoslovaquia avanzaron a semifinales ganando por la mínima sus respectivos compromisos ante la República Federal de Alemania y Hungría, respectivamente.

En semifinales, el sueño romántico de Chile acabó con dos goles de Garrincha y de Vavá que firmaron el (4-2) a favor de Brasil; mientras, los checos disponían en el otro partido (3-1) de Yugoslavia.

El 17 de junio de 1962, en Santiago de Chile, el estadio Nacional albergó cerca de 75 mil personas en la discusión del título. Al igual que cuatro años antes, los auriverdes iniciaron debajo en el marcador por gol de Masopust, a los 15 minutos de la primera mitad. Sin embargo, todo regresó a la normalidad cuando Amarildo (sustituto de Pelé) igualó dos minutos más tarde. Brasil sentenció el encuentro en el complementario por tantos de Zito y Vavá, en un partido que no pasó de discreto.

Con el trofeo en sus manos, Brasil se acercaba – junto a Italia y Uruguay – en la lucha por obtener definitivamente la Copa Jules Rimet, bautizada como “la Diosa de Oro”, y que se quedaría por siempre en poder de quién la ganara en tres ocasiones.

POSICIÓN DE LOS CUATRO FINALISTAS

Brasil (Campeón), Checoslovaquia (Segundo), Chile (Tercero), Yugoslavia (Cuarto).           

Líder goleador: Garrincha (Brasil), Edvaldo Izidio Neto “Vavá ” (Brasil), Drazen Jerkovic (Yugoslavia), Leonel Sánchez  (Chile), Florian Albert (Hungría) y Valentín Ivanov  (URSS), todos con cuatro.

VI Copa Mundial de Fútbol: Suecia 1958

Por Roddy Romo Seguí

logo58La sexta Copa del Mundo que tendría como sede a Suecia pasaría a la historia por dos hechos de relevante importancia: el difícil récord de 13 goles del francés Just Fontaine y la salida a la luz de una de las luminarias más grandes del fútbol mundial, Edson Arantes do Nacimento, más conocido como Pelé, un joven brasileño de 17 años que reconciliaría a una selección y a todo un país con su propia historia.

Iniciado el 3 de junio de 1958, la primera fase clasificó a los cuartos de final por el grupo 1 al vigente campeón, la República Federal de Alemania, la cual después de vencer su primer compromiso ante Argentina tuvo que conformarse con igualadas a dos ante Irlanda del Norte y Checoslovaquia. Fueron los irlandeses quienes acompañaron a la siguiente fase a los germanos, luego de disponer de los checos en un partido de desempate.

Por la zona 2, la selección francesa dirigida por Raymond Kopa avanzó junto a Yugoslavia, conjunto que los derrotó (3-2) en la clasificación, mientras en el 3 los anfitriones se imponían con gran facilidad, siendo Gales el segundo clasificado gracias a su victoria (2-1) en el desempate ante Hungría.

El grupo 4, el más fuerte de todos, dio el pase a la segunda ronda al conjunto de Vicente Feola, luego de vencer a Austria y la URSS (titular olímpica en Melbourne 1956), e igualar a cero ante Inglaterra.  Al igual que en las zonas 2 y 3, el segundo del grupo hubo que definirlo en un partido extra, pues ingleses y soviéticos habían quedado igualados a tres unidades.  El triunfo se inclinó hacia los rusos, completando así los ocho equipos que disputarían los cuartos de final.

El 19 de junio Brasil se jugó el pase a semifinales ante Gales.  Feola había dejado fuera del once a Vavá, pero ahí estaba Pelé. Un centro de Didí fue aprovechado a los 28 minutos por el joven jugador del Santos para marcar su primer gol en Copas del Mundo y asegurar a la canarinha entre los cuatro primeros.

Los demás encuentros de cuartos terminaron con la goleada (4-0) de Francia frente a Irlanda del Norte, y las victorias de la República Federal de Alemania y Suecia contra yugoslavos y soviéticos, respectivamente.

En semifinales, los suecos lograron remontar un marcador adverso ante los alemanes para vencer (3-1) y lograr su pase a la gran final del 29 de junio. 

Hasta ese momento, y luego de su goleada ante los norirlandeses, Francia se veía como el mejor equipo del torneo. Brasil y Pelé demostraron lo contrario.  Tres goles del astro carioca y uno percápita de Vavá  y Didí, cerraron el definitivo (5-2) que dejaba a los galos fuera de la disputa del título.

Y llegó el gran día. Sobre el césped mojado del estadio Rasunda de Estocolmo y ante 55 mil personas, Suecia abrió el marcador por intermedio de Liedholm, a los tres minutos de juego, llevando el delirio a las gradas de la instalación.

No obstante, Brasil aún sentía esa espina que llevaba clavada hace ocho años atrás, cuando fueron humillados por Uruguay en el coliseo de Maracaná. Era la oportunidad de demostrar su fútbol, de levantar sus creencias, y no fallarían en el intento.

Ni el grito ensordecedor de las tribunas suecas impidió que Vavá igualara el encuentro seis minutos más tarde y adelantara a la “verdeamarelha” en el 32.  Brasil no volvió a verse más por debajo en el encuentro.  Pelé y Zagalo ampliaron la cuenta, Simonsson descontó, y Pelé, nuevamente el Rey, marcaba el definitivo (5-2).  Brasil era campeona del Mundo y O´Rei el mejor jugador del planeta.

POSICIÓN DE LOS CUATRO FINALISTAS

Brasil (Campeón), Suecia (Segundo), Francia (Tercero), R. F. Alemania (Cuarto).           

Líder goleador: Just Fontaine  (Francia, 13)

V Copa Mundial de Fútbol: Suiza 1954

Por Roddy Romo Seguí

logo54Coincidiendo con la celebración del medio siglo de vida de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), Suiza, país neutral por excelencia y que no había sufrido las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, era sin dudas la más indicada para servir como sede al V Campeonato Mundial.

Una de las grandes novedades del torneo fue la transmisión televisiva, siendo el Francia-Yugoslavia el primer encuentro futbolístico que se presenció simultáneamente de forma directa en diversos  países.

Durante la primera fase, marcada por la elección de un sistema estúpido de competición, en el que se constituyeron cuatro grupos sin mediar sorteo, con dos cabezas de serie los cuales no podían enfrentarse entre sí, cada equipo jugaría sólo dos partidos, clasificando para cuartos de final los dos primeros lugares de cada zona. En caso de igualada se disputaría una prórroga y si en esta no se alteraba el marcador se daba por bueno el empate.

La estupidez del sistema se palpó en el primer grupo.  Francia – cabeza de serie – perdió ante Yugoslavia y de nada le sirvió ganar a México, pues Brasil, que había vencido a los mexicanos en su primer partido, sólo necesitaba igualar frente a los balcánicos para clasificarse. Lógicamente, la igualada a uno dio la clasificación a yugoslavos y sudamericanos.

En la zona 2, la maravillosa selección de Hungría – campeona olímpica en 1952 – venció fácilmente sus compromisos con abultadas goleadas sobre Corea del Sur y Alemania Federal.  Esta última avanzó junto a los húngaros al derrotar a Turquía (7-2) en el desempate.

Por su parte, Uruguay y Austria pasaron sin dificultades su grupo, mientras Inglaterra y Suiza, estos últimos al vencer en el desempate a Italia, accedían por la poule 4.

Ya en cuartos de final, Hungría eliminó a Brasil en lo que era para muchos una final anticipada, mientras la República Federal de Alemania venció a Yugoslavia, Uruguay a Inglaterra y Austria a Suiza (7-5), en el partido con mayor cantidad de goles en una Copa del Mundo.

Si en la fase de cuartos se vivieron batallas campales de gran envergadura, más pacíficas fueron las semifinales, sobre todo la que enfrentó a la República Federal de Alemania ante Austria (selecciones que habían participado unidas en el Mundial de 1938) y que concluyó con fácil victoria germana de (6-1).

En la otra semifinal, húngaros y uruguayos ofrecieron un espectáculo maravilloso que cerró en la prórroga con la victoria (4-2) de los muchachos de Gustav Sebes.

El 4 de julio de 1954, en el estadio Wankdorf de Berna, sería la discusión de la primacía mundial. Nadie podría atreverse a no considerar a Hungría como la gran favorita al título. Los húngaros llegaban a la gran final con todos los argumentos a su favor. Llevaban más de cuatro años sin perder un partido y en las propias eliminatorias habían vencido a los alemanes con un convincente (8-3).

Puskas y Czibor pusieron a ganar a la escuadra magiar apenas pasados ocho minutos del tiempo inicial, pero Morlock y Rahn consiguieron igualar antes de que se cumpliera el minuto 20.  A falta de seis minutos para el final, Rahn recibió un balón en el punto de penalti enviado por Fritz Walter para marcar el (3-2) a favor de Alemania.

Hungría no se dio por vencida en los últimos compases e incluso Puskas marcó un gol que el colegiado inglés Walter Ling anuló por un fuera de juego de Hidegkuti.  El fútbol otra vez había hecho de las suyas, nadie podía creer lo que había ocurrido, ni siquiera los propios alemanes, quienes despertaron cuando Jules Rimet entregó la codiciada estatuilla al capitán Walter.

POSICIÓN DE LOS CUATRO FINALISTAS

R. F. Alemania (Campeón), Hungría (Segundo), Austria (Tercero), Uruguay (Cuarto).           

Líder goleador: Sandor Kocsis (Hungría, 11)

IV Copa Mundial de Fútbol: Brasil 1950

Por Roddy Romo Seguí

logo50El primero de septiembre de 1939 el Tercer Reich invadió Polonia. Cuarenta y ocho horas más tarde, Francia y el Reino Unido le declaraban la guerra, iniciando así la terrible segunda conflagración mundial que durante más de un lustro teñiría de sangre los mares y tierras de Europa, Asia y África.

La atracción más grande del universo deportivo debió esperar 12 largos años para volver a vivir su gran cita. Fue Brasil la sede elegida para albergar la IV Copa del Mundo. La construcción de un estadio capaz de alojar 200 000 personas convenció totalmente a todos.

El 24 de junio de 1950 la selección canarinha enfrentó a México en el partido inaugural, venciéndolos por (4-0), con dos goles de Ademir, y uno de Jair y Baltazar, comenzando así la gran ilusión auriverde de hacerse con el título. 

Era Yugoslavia quien, tras derrotar a suizos y mexicanos durante sus dos primeros compromisos, se convertiría en el mayor obstáculo de Brasil en la lucha por entrar en la liguilla final. Obligados a vencer a los yugoslavos para obtener su pase, la “Seleçao” enfrentó el partido de forma positiva y en un Maracaná  abarrotado consiguieron el importante triunfo gracias a los goles de Ademir y Zizinho.

Por su parte, España se clasificó fácil a la disputa del cetro, luego de dominar un grupo 2 en que Inglaterra quedó totalmente humillada al caer en su segundo encuentro frente a Estados Unidos, quienes presentaban un equipo “amateur” de jugadores desconocidos y de los más diversos orígenes.

En la zona 3, Suecia dio la sorpresa al clasificarse por delante de Italia, vigente campeona, pero que había perdido trágicamente a sus mejores hombres en el accidente aéreo de Superga, el 4 de mayo de 1949. Por su parte, Uruguay tan sólo disputó un partido en su grupo y avanzó con un contundente (8-0) sobre Bolivia.

La ronda final inició con los cuatro clasificados. Brasil, que tenía asignada como sede para sus partidos el espléndido Maracaná, continuaba soñando luego de sus goleadas ante Suecia y España. Los uruguayos, quienes habían igualado a dos ante los españoles y vencido posteriormente a los suecos, se erguían como el único equipo capaz de arrebatar el título a los locales.

El 16 de julio, en un Maracaná  que vestía sus mejores galas, Brasil y Uruguay disputaron la ansiada Copa. Los auriverdes, que sólo necesitaban un empate para ser campeones del Mundo, abrieron el marcador iniciando la segunda mitad por intermedio de Friaça, quien dentro del  área lanzó un potente disparo que enloqueció las tribunas del gigantesco estadio. 

En la nación amazónica nadie pensaba que pudiera escapárseles el título de las manos a los hombres de Flavio Costa, mucho menos con el resultado que subía al marcador.  Sin embargo, Schiaffino en el 67 y Ghiggia al 79 dieron el cambio al partido.  

Dolor, tristeza y amargura afloraron en todos los corazones heridos de los brasileños.  Hubo que cancelar los carnavales previstos y cambiar los titulares de muchos  periódicos.  Al contrario, en Uruguay los festejos iban a prolongarse durante una semana.

POSICIÓN DE LOS CUATRO FINALISTAS

Uruguay (Campeón), Brasil (Segundo), Suecia (Tercero), España (Cuarto).           

Líder goleador: Ademir Marques (Brasil, 9).

III Copa Mundial de Fútbol: Francia 1938

Por Roddy Romo Seguí

logo38Una vez más la Copa se celebraría en Europa.  El terrible ambiente político y social que se vivía en el Viejo Continente, preámbulo de la más cruel de las guerras, no pareció afectar en nada la organización de un torneo caracterizado por el espectáculo, la inspiración y la belleza.

Por primera vez, la Federación Internacional decidió otorgar dos plazas directas, al país organizador y al vigente campeón. Tras la ausencia de Austria, provocada al ser anexionada por Alemania, quince fue el número de selecciones que se dieron cita en tierras galas.

Iniciado el 4 de junio, los octavos de final mostraron a las claras lo emocionante que sería el Mundial. Cinco de los siete partidos llegaron a la prórroga y se necesitaron incluso dos desempates. Hungría pasó fácil sobre Antillas Holandesas, mientras los de casa disponían (3-1) de los belgas y los checos goleaban (3- 0) a Holanda. Uno de los partidos más espectaculares fue la victoria de Brasil (6-5) ante Polonia.

La sorpresa la protagonizó Cuba cuando, tras empatar a pocos minutos del final su partido ante Rumania, aguantó el resultado en la prórroga para forzar así la disputa de un segundo partido, en el cual culminaría la hazaña al vencer por (2-1).

Los restantes clasificados a la siguiente fase resultaron ser Suiza, quién derrotó (4-2) en un encuentro extra a Alemania, Italia que dispuso cerradamente de Noruega y Suecia que avanzó en forma directa por la ausencia de los austriacos.

Ya en cuartos de final, los suizos pagaron el esfuerzo realizado ante los alemanes y cayeron ante los húngaros por goles de Sarosi y Szengeller. Por su parte, Brasil venció en el desempate a Checoslovaquia, Francia echaba por tierra sus ilusiones al caer frente a Italia, mientras Suecia goleaba en su debut a Cuba (8-0).

En semifinales, Hungría goleó (5-1) a los suecos, mientras que Italia derrotó con goles de Colaussi y Meazza a un Brasil que vio escapar una Copa del Mundo por la prepotencia de su entrenador Ademar Pimienta, quién no alineó a Leonidas y Tim, los dos mejores jugadores del plantel carioca, por reservarlos para una posible final.

El 19 de junio de 1938, en el estadio Colombes de París, y frente a la presencia de 50 mil personas, italianos y húngaros disputaron el título. Mussolini, quién había insistido en más de una ocasión que debían ser campeones para demostrar al mundo lo que era el ideal deportivo fascista, envió a Meazza, el capitán italiano, un telegrama el cual terminaba con un “vencer o morir”.

Dos goles de Colaussi y Piola dieron la tranquilidad y la victoria a los muchachos de Vittorio Pozzo; los magiares dejaron el césped con lágrimas en los ojos. Sólo el guardameta Szabo fue capaz de sonreír levemente mientras declaraba: “Al menos, encajando cuatro goles he salvado la vida a once futbolistas”.

Italia, que en 1934 había obtenido la Copa con cierto favoritismo arbitral, reivindicó su buen nombre. Nadie pudo, por esta vez, criticar la justicia de su gran triunfo.

POSICIÓN DE LOS CUATRO FINALISTAS

Italia (Campeón), Hungría (Segundo), Brasil (Tercero), Suecia (Cuarto).           

Líder goleador: Leonidas Da Silva (Brasil, 8 )