El Elo se va de Ciego de Ávila

Por Rigoberto Triana Martínez

Los dos ajedrecistas de mayor perspectiva en Ciego de Ávila, el Maestro FIDE (MF) Roberto Carlos Sánchez Álvarez, y el Nacional Rodney Hernández Noa, ratificaron la tendencia ascendente en el rating cubano al lograr marcas personales en el coeficiente Elo, según el listado del mes en curso.

Sánchez Álvarez, quien colabora como entrenador en la República de El Salvador, ascendió tres unidades, que le confieren un registro de 2 394 puntos y el puesto 42 entre los trebejistas activos del país.

Hernández Noa subió su cota a 2 297, insuficientes todavía para optar por el título de MF, pero válidos para escalar al peldaño 75 de la nación.

En franco retroceso por débiles actuaciones en el memorial Capablanca y en el grupo élite del torneo Tomás Jiménez, que sesionó el pasado mes en Ciego de Ávila, el MF Carlos Manuel Castellanos bajó el Elo a 2 273, que lo lanzaron al puesto 88 entre los 100 mejores jugadores activos de Cuba.

Lo más preocupante para el deporte intelectual en esta región radica en que no se vislumbran figuras que puedan acercarse por ahora al centenar de avanzada, salvo los MF Yoel Padrón Ceballos (2 320) y Adalberto Gómez Segura (2 302), dúo apartado de la vida competitiva, pero con las puertas abiertas para el necesario retorno.

El resto de los jugadores locales en activo promedia por debajo de los 2 200 puntos Elo, y a pesar de la participación reiterada en eventos no se experimentan ascensos sustanciales.

Por ejemplo, Osmany Guerra ganó Elo en el certamen Eleazar Jiménez in memoriam, pero luego tuvo actuaciones desfavorables en el nacional universitario y en el Tomás Jiménez, que redujeron su cota inicial de 2 157 a 2 138.

Las fugas alarmantes del último listado van a la cuenta de Jorge Cossío (2 063), que perdió 33 puntos, José Fonseca (1 971) bajó 24, Luis Ulloa (2 075) descendió 19, mientras Jorge Garcell (2 059) cedía 14.

Con saldos positivos aparecen tres moronenses: Jesús Aragón (2 079) sumó 36 unidades, Isnel Fajardo (2 086) obtuvo 13, y Yasmany Álvarez se incorporó al listado con 1 968 puntos.

Sin embargo, al sacar balance de todos los trebejistas locales que variaron el Elo, resulta que 70 puntos de la provincia se fueron a bolina, es decir, nuestros atletas los perdieron ante rivales de otros territorios.

Ello da la medida de que la preparación decayó en el período de mayo y junio. También debe tenerse en cuenta que los invitados al Tomás Jiménez estaban muy por encima con respecto a los anfitriones.

Ante ese descenso, sería oportuno que las autoridades del juego ciencia en la provincia valoren cada individualidad, de manera que en los eventos que se acercan compitan los que tienen reales chances de avanzar.

El Elo no debe constituir jamás una camisa de fuerza para los trebejistas, de hecho es una puntuación que permite evaluar la fuerza relativa de los competidores, pero a estas alturas hay que pensar en cuidarlo, y sobre todo, que sus guarismos tiendan al aumento.